Dragon Quest XI S: Echoes of an Elusive Age - Definitive Edition


¡Qué tal estimada gente del internet! ¿Cómo han estado ustedes? Ha pasado poco tiempo desde la última reseña y poco a acontecido en mi vida, así que vamos de lleno a la reseña.

Antes que nada, este escrito no será una reseña sino más bien un complemento a la reseña original de hace un año. No tiene caso que les vuelva a escribir lo mismo del juego así que me concentraré en todos los añadidos de la nueva versión y qué me parecieron, por lo mismo será necesario que pasen a leer la primer reseña de Dragon Quest XI para que agarren el mood.


Perder el tiempo es perder mucho…

Pasó poco más de un año para que Square y Nintendo nos trajeran DQ XI al Switch desde su salida en América para PS4. Aunque oficialmente DQ XI fue el primer título anunciado para la consola, cuando aún se le conocía como NX, Square se vió en la necesidad de demorar su salida, quizá para no canibalizar las ventas del 3DS, para optimizar el juego a la híbrida de Nintendo.

Empezaré así por los “puntos malos” aunque realmente no los hay pero tengan en cuenta que a ojos de alguien que jugó la versión de PS4 en un principio, hay detalles que se hacen notar. En las últimas reseñas se ha hecho frecuente el decir que “sabemos cuánto se le puede exigir a la consola” pero títulos como The Witcher 3, que sólo he visto en vídeos de YouTube, o bien ahora DQXIS me han cerrado la boca.

Es evidente que la versión del Switch sacrifica algunas cosas en el apartado gráfico: Texturas más sencillas, escenarios menos detallados, una distancia de dibujado menor y un pop-up de texturas y enemigos que no sé cómo le hice para omitirlas. Sí, el juego es gráficamente inferior pues incluso la resolución es recortada, pero ¿Qué se obtiene de esto?

El juego en PS4 ocupaba 30 GB y ahora en Switch pasa a ocupar no más de 14 GB. Era evidente suponer que habría recortes, pero más que recortes parece que lo que hicieron fue una optimización pues pese a esta reducción el juego ha crecido muchísimo.


Lo de arriba es mi única queja en la Definitive Edition, y para ser sincero en el aspecto visual aunque se ve recortado no es algo que afecte mucho al juego ya que el arte y el diseño se prestan de buena manera para ser adaptados así. Sí, perdemos un poco de claridad y detalle pero no es algo que se resienta demasiado.

Este pequeño sacrificio trae consigo muchísimas cosas más. Era bien sabido que la versión de 3DS era superior a la de PS4 al menos en contenido, pues en la versión portátil se añadía un modo para poder jugar toda la historia en 2D, casi como si fuera un juego de 16 bits. Además de una serie de laberintos y misiones también exclusivos de la consola de Nintendo.

Al enterarnos que de este lado sólo llegaría la versión de PS4 y un port para PC, las protestas se hicieron escuchar, pues este contenido que se omitía en las versiones caseras es quizá uno de los más grandes guiños a todos los fans de la saga.

Para fortuna de muchos fans este contenido regresó en la híbrida de Nintendo. Es posible cambiar de 3D a 2D aunque en esta versión es un poco particular. No podremos cambiar a 2D en cualquier momento pues tendrá que ser directo en una iglesia y al pasarnos a 2D regresaremos un poco en la historia para poder jugar desde el principio del capítulo que nos encontremos jugando.


Si ya vamos adelante en la historia lo único que se perderá serán los ítems de la historia pero todas nuestras armas y materiales afortunadamente se conservaran intactos. Explorar DQ XI en 2D es una experiencia bastante clásica. Varios dungeons tuvieron que ser adecuados para el 2D, las batallas ahora son aleatorias y explorar el mapa es un tanto más rápido pues no resulta tan colosal como en 3D.

Todo el juego lo podemos jugar en 2D y aludiendo al título, Ecos del Pasado Perdido, el modo resulta una oda al pasado de la saga. Si llegaron a jugar títulos como Final Fantasy VI o Chrono Trigger se sentirán como en casa por el apartado visual. Bellos escenarios bidimensionales con una paleta de colores bastante llamativa y sprites por todos lados.

Me resultó sorprendente ver la cantidad de empeño para realizar el modo 2D, los sprites de los personajes están muy bien animados y todas las locaciones mantienen la esencia de sus contrapartes tridimensionales. Me hubiera gustado que la letra fuera también diseñada bajo este mismo concepto pues en el juego las fuentes están en una resolución mayor y desentonan con el ambiente clásico.

Algo que me encantó es que en el juego hay una diversidad muy variada de trajes con los que podremos vestir a cada uno de nuestros personajes y estos cambios en el aspecto se mantienen presentes al jugarlo en 2D. Eso sí, tengan en cuenta de que el modo 2D puede llegar a ser muy pesado por cómo se desarrollan las batallas o bien si jamás jugaron algún título de la era dorada del SNES.


Algo que también importaron de la versión de 3DS fue la villa de los Tockles; ya en el juego aparecían estas extrañas criaturas merodeando por todo Erdrea pero no cumplian con un papel muy relevante. En 3DS y Switch tienen un papel muchísimo más importante pues todo su arco involucra una serie de misiones e incluso se agregaron un par más que en la versión de 3DS.

Todo el arco de los Tockles ocurre fuera de Erdrea y de hecho es forzoso hacerlo en 2D. Aquí haremos diversas misiones tratando de buscar algún material o bien derrotar a algún enemigo. Suena sencillo, lo sé y lo es, pero lo mágico de este arco es que además de ocurrir sólo en 2D transcurre por los 10 mundos de los juegos anteriores.

A la fecha de 11 juegos me siguen faltando por terminar 5, aunque hay que considerar a Builders y que jugué bastante del III en GBC y del VII en 3DS, podría decir que sólo me faltaría el X que no ha salido de Japón. Volver a recorrer estos mundos, aunque solamente fuera en un par de misiones un tanto breves fue bastante grato.

Lo genial de aquí es que algunas historias ocurren antes a los juegos o bien algunas son después, veremos caras bastante conocidas e incluso nos enfrentaremos a viejos rivales. Por si fuera poco algunas historias se entrecruzan y, por ejemplo, para solucionar algo que ocurre en DQV tendremos que visitar DQVIII.


Lo único que no me gustó (tanto) es que en la versión de 3DS se usan los engines de cada uno de los juegos, pues todos pueden ser jugados en la misma, y en el Switch todo ocurre en 2D. ¿Qué no hubiera dado por visitar DQIX o DQVIII en 3D? Aunque también confieso que la reimaginación de estos escenarios en 2D es magnífica.

Además de tener básicamente otro juego en un menor tamaño otro añadido más en este reducido tamaño fue la música. Cabe señalar que en un primer momento defendí a capa y espada los temas de sintetizador que estaban en el juego originalmente, a la fecha lo sigo haciendo, pues no me desagradan y de hecho para mí esos “feos” midis me hacen sentir más en Dragon Quest.

Ahora bien, no sé cómo le hicieron para meter temas orquestados en la tarjeta del Switch, y son verdaderamente hermosos. Al conseguir la versión limitada del PS4 venía con la banda sonora orquestada del juego pero ya puesta en los escenarios es una experiencia totalmente diferente. Se me erizó la piel al entrar en el primer mapa y oír tan magnánima banda tocando los temas del juego.

En un tamaño reducido, y al costo de un pequeño downgrade gráfico, el juego nos ofrece básicamente 2 juegos en uno y una serie de misiones adicionales. Esto ya lo podríamos considerar como una edición definitiva pues en conjunto es lo mejor de las dos primeras versiones; ahora bien, añadieron la música orquestada que en un primer momento fue tan criticado. ¿Necesitamos algo más?


No realmente, ya todas las cuentas estaban saldadas pero a Square no le bastó con esto pues aún hay más, ¡mucho más! Son varios los agregados adicionales que mejoran la experiencia. No porque en un primer momento fuera mala si no que más bien nos dan muchas comodidades.

Para empezar lo que más me gustó es poder acelerar el ritmo de batalla: De 198 horas que invertí en PS4 en la versión de Switch se transformaron en 170. Hay que considerar que en esta versión siento que peleé más veces y que hay más añadidos en la historia, al rato hablo de ellos, y todo el arco de villa Tockle.Esto sólo fue con velocidad x2 pues todavía podemos subirla a x4 y hacer las cosas más rápidas, pero en lo personal ya era mucho para mí.

En batalla ahora también se agregó algo cosmético y es que nuestros compañeros dirán alguna frase al estar peleando, suena insignificante y quizá lo sea, pero es algo que recibí muy agradecido. Además, ahora nuestros personajes nos seguirán en el mapa. En la versión original sólo el héroe aparecía en pantalla y los demás personajes quedaban reservados a los campamentos y partes de la historia, además de las batallas.

Otro pequeño apartado cosmético que va de la mano con esto es que ahora ya no será necesario traer aquel traje que modifica nuestra apariencia para verlo. Podremos equipar a nuestros personajes con el equipo que queramos y hay un apartado para seleccionar el traje que queramos ver siempre en nuestro personaje. Sumado con el apartado de arriba, resulta flipante ver a nuestra party todo el tiempo y con la vestimenta que más nos guste.


Hay muchos más trajes ahora, y algunos cambios de colores para los que ya existían. No sólo se agregaron más trajes pues ahora también hay más monturas. Ya en el título original podíamos montar en determinados monstruos aunque para ser sincero se antojaba bastante reducida la lista de monturas. Ahora en la versión de Switch este número también ha crecido y se ha vuelto más variado y muy disparatado.

Ya les hablé de las monturas y de la música orquestada. Pues bien, apelando más a la nostalgia del consumidor Square tuvo la brillante idea de añadir el tema del mundo de DQVIII y poder montar sobre un Gran Dientes de Sable. Si no saben de qué les hablo esto no significa nada, pero si como yo empezaron en esta saga con DQVIII la piel se les erizará. 

Dejando de lado los apartados cosméticos y nostálgicos otra comodidad añadida es un menú de acceso rápido para misiones, mapas, personajes y demás. Repito, no es algo que hiciera falta pero ya puesto en la práctica es algo que se agradece mucho. Incluso ahora podemos usar la Forja Fantástica en cualquier momento sin tener que transportarnos a algún campamento.

Ya tenemos en esta versión básicamente otro juego o modo 2D, música orquestada, un arco de misiones adicional,  muchos añadidos cosméticos y varias comodidades para el jugador. Si con esto no basta para convencerlos quizá pueda intentar añadiendo que el juego viene además de con voces en inglés, originalmente exclusivas de la versión de PS4 americana, se añaden voces en japonés. En lo personal me gustaron un pelín más aunque admito que ciertas escenas se me hicieron más poderosas en inglés.


Lo sé, sólo las voces en japonés no los convencen así que reservé el mejor añadido para el final. Hay cierto punto en la historia en donde por obra del destino nuestra party se separa. Ahora en la versión de Switch se han añadido un par de arcos para saber qué fue de su destino en este particular punto de la historia.

A lo mucho entre las 5 breves historias añadieron al menos unas 10 horas en donde se da un pequeño giro y la historia se desvía un poco del personaje principal para abordar a los demás compañeros. Saben que amo a la party de DQXI y este “breve” contenido quizá no aporte mucho, pues sabemos cómo va a terminar, pero es de un rico valor para desarrollar aún más a la excelente party.

En su versión original consideré a DQXI como uno de los RPG que más me han impactado y que más he disfrutado. Confieso que con apenas un año no sabía si iba a poder aventarme otras 100 o 200 horas con el mismo juego pero la Definitive Edition me ha demostrado que sí, pues vuelve a un juego perfecto aún más rico en contenido y disfrutable por sus comodidades.

Sin lugar a dudas es un título que vale muchísimo la pena y que del cual no me cansaré de alabar y recomendar. Simplemente títulos como este, Chrono Trigger, Xenogears o SMT Nocturne son joyas inmaculadas y perfectas que no se pueden permitir perderse.


Me despido.
“S”

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